sábado, 8 de septiembre de 2012
lunes, 29 de agosto de 2011
Una inyección de cosas buenas
Hoy, entre montajes, llamadas, ensayos y gestiones, me tomé un momento para entrar en la cafetería del Centro de Bellas Artes y me encontré a dos grandes actrices compañeras a las que admiro, una de las mejores productoras del país y un crítico de teatro. Cuando llegué, sin entender, me dijeron: "Mira, de ti estábamos hablando". Pregunté intrigado por qué, todos me conocen por haber trabajado juntos pero no esperaba que le estuvieran hablando a otra persona que no me conoce sobre las cosas que soy capaz de hacer. En realidad me pasmé y no supe ni qué decir para agradecer lo bonito que fue el momento para mi.
Hoy, entre risas y charlas, "el actor español invitado" se sintió el "teatrero español que vive en Puerto Rico".
Hoy es el día en que siento el reconocimiento de mi trabajo. No es la fama de que te reconozcan en la calle, es el hecho de que tus compañeros reconozcan tus capacides. Y sé que como hoy, cada día, cada vez que alguien piensa en recurrir a mi por mi forma de responder, por mi disponibilidad, por mi talento para actuar o cantar en todo tipo de obras, por confiar en mi como productor o por otorgarme fondos para seguir haciendo teatro en Puerto Rico, debo dar las GRACIAS.
Hoy veo a muchos compañeros que no tienen la misma suerte que yo de salir de un proyecto y entrar en otro, de ser lo menos inestable posible dentro de la inestabilidad de cualquier profesión artística.
Hoy, incluso, ver a un mendigo bañándose con agua de un charco, me estremeció por apreciar que pago mis cosas con dinero ganado haciendo lo que amo, que trabajo en lo que amo y que lo único que sé hacer y quiero hacer el resto de mi vida es lo que amo. Y no todo el mundo tiene ese privilegio.
Hoy, quiero ser como ese teatrero de Puerto Rico que hace decenas de producciones para seguir adelante, ese teatrero versátil que no he conocido en ningún otro lugar del mundo. Y no voy por mal camino, en 4 años he trabajado en más de 20 producciones como actor, asistente de dirección, productor, asistente de productor, regidor, maestro...
Hoy, no me quiero ir nunca de un país que me ha demostrado y dado tanto.
Hoy, el hecho de que otros me quieran aquí, me hace quererme un poquito más a mi mismo.
Hoy, la pregunta de si me gusta vivir en Puerto Rico, sobra.
Hoy, a todos los que han confiado en mí (y eso incluye a los de España que entendieron y aceptaron que debo estar aquí): GRACIAS.
miércoles, 17 de agosto de 2011
No me llames extranjero
o porque tenga otro nombre la tierra de donde vengo.
No me llames extranjero porque fue distinto el seno
o porque acunó mi infancia otro idioma de los cuentos.
No me llames extranjero si en el amor de una madre
tuvimos la misma luz en el canto y en el beso
con que nos sueñan iguales las madres contra su pecho.
No me llames extranjero, ni pienses de dónde vengo,
mejor saber dónde vamos, adónde nos lleva el tiempo.
No me llames extranjero porque tu pan y tu fuego
calmen mi hambre y mi frío, y me cobije tu techo.
No me llames extranjero, tu trigo es como mi trigo,
tu mano como la mía, tu fuego como mi fuego,
y el hambre no avisa nunca, vive cambiando de dueño.
Y me llamas extranjero porque me trajo un camino,
porque nací en otro pueblo, porque conozco otros mares,
y un día zarpé de otro puerto,
si siempre quedan iguales en el adiós los pañuelos
y las pupilas borrosas de los que dejamos lejos,
y los amigos que nos nombran y son iguales los rezos
y el amor de la que sueña con el día del regreso.
No, no me llames extranjero, traemos el mismo grito,
el mismo cansancio viejo que viene arrastrando el hombre
desde el fondo de los tiempos, cuando no existían fronteras,
antes que vinieran ellos, los que dividen y matan,
los que roban, los que mienten, los que venden nuestros sueños,
ellos son, ellos son los que inventaron esta palabra: extranjero.
No me llames extranjero, que es una palabra triste,
que es una palabra helada, huele a olvido y a destierro.
No me llames extranjero, mira tu niño y el mío
cómo corren de la mano hasta el final del sendero,
no los llames extranjeros, ellos no saben de idiomas,
de límites, ni banderas, míralos, se van al cielo
por una risa paloma que los reúne en el vuelo.
No me llames extranjero, piensa en tu hermano y el mío,
el cuerpo lleno de balas besando de muerte el suelo,
ellos no eran extranjeros, se conocían de siempre
por la libertad eterna e igual de libres murieron.
No me llames extranjero, mírame bien a los ojos,
mucho más allá del odio, del egoísmo y el miedo,
y verás que soy un hombre, no puedo ser extranjero.
Rafael Amor
sábado, 11 de junio de 2011
¿Qué es el Amor?
Yo quiero hablar del Amor, el amor de una relación, el amor que, como seres humanos, nos hace establecer un compromiso, el que te hace decidir compartir una vida con alguien y caminar en la misma dirección. El Amor que cambia de cara, cambia de nombre, de forma y de intensidad. Pero que cuando se va, duele de la misma manera.
Yo volví a perder el mío cuando ni siquiera quería encontrarlo. Yo no he podido en mi camino recorrido tomar una decisión sobre hacia quién enfocar mis sentimientos. Yo no soy un ser racional. Yo no soy racional. Yo no. Mi búsqueda es constante: soy un eterno enamorado.
Durante mucho tiempo he intentado controlar lo que he sentido, aprender de mis experiencias y de las de los demás, escuchar los consejos de mis amigos y de la gente con quien comparto mis problemas. Pero no lo he logrado. Me he dado cuenta de que no sé controlar a Amor, y que Amor, en mi caso, no se puede elegir. Sería fácil decidir amar a quien más te ama, pero conmigo no funciona así. Sin embargo, conozco gente que cree poder, que controlan sus sentimientos a base de sus intereses y conveniencia y, aparentemente, la felicidad no les falta. Tal vez lo que pasa es que, en este momento de sus vidas, lo único que quieren amar es a sí mismos. O no. Tal vez, simplemente, Amor existe de forma diferente en cada ser humano.
Por los momentos de felicidad y compañía, por los problemas superados, por las excursiones que se quedaron pendientes, por aquel estratégico café que te lleve a casa, por la gastronomía compartida (te regalo mis croquetas y te robo tus papas molestas), por las Navidades en España, por Juno, por mi cara al conocer a Sofía. Amor, empecé escribiéndote en general, y acabé haciéndolo personal.
Hace tiempo te escribí que te necesitaba. Pero hoy descubrí cuánto.
jueves, 9 de junio de 2011
Si no te sale escribirlo, busca dónde leerlo
Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.
Grito «¡Todo!», y el eco dice «¡Nada!».
Grito «¡Nada!», y el eco dice «¡Todo!».
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.
No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada.)
Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.
José Hierro
miércoles, 13 de abril de 2011
Si el hombre pudiera decir lo que ama
si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
como una nube en la luz;
si como muros que se derrumban,
para saludar la verdad erguida en medio,
pudiera derrumbar su cuerpo,
dejando sólo la verdad de su amor,
la verdad de sí mismo,
que no se llama gloria, fortuna o ambición,
sino amor o deseo,
yo sería aquel que imaginaba;
aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
proclama ante los hombres la verdad ignorada,
la verdad de su amor verdadero.
Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero.
Tú justificas mi existencia:
si no te conozco, no he vivido;
si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.
Luis Cernuda
jueves, 24 de marzo de 2011
De profetas y mofetas: yo he ido a la iglesia de Wanda Rolón
Si algo aprendí de mis últimos post y de par de experiencias personales es que Facebook y las demás redes sociales tienen un poder inmenso al popularizar el acceso a la información y la selección de contenidos a gusto del consumidor. Y así, en muchas ocasiones, recibimos a través de internet las cosas que más nos interesan en función de los amigos que tengamos, el gremio o colectivo al que pertenezcamos, a nuestras ideologías políticas, los sites que visitemos o la hora a la que nos conectemos. Y algo que mueve la vida del puertorriqueño común, no puede quedar fuera de estos parámetros variables: la política y la religión. Wanda Rolón ha tenido algo de experiencia con ambas.
Ignorando o creyendo (que ella de ignorar y de creer sabe bastante) que al comentar que “RM” traería el mismo Infierno a Puerto Rico durante este fin de semana, debió pensar que nadie averiguaría que su referencia es a la gira del artista abiertamente homosexual Ricky Martin. ¿O sí lo sabía? ¿Tal vez necesita volver a ocupar portadas después de profetizar (y fallar) que Roselló ganaría las elecciones a Gobernador de 2004?
La versión cristiana de Rukmini en esta ocasión hace todo un alarde de intolerancia y odio al prójimo juzgando a un ser humano por su orientación sexual como "embajador del Infierno". Flaco favor le hace a Dios que, pintado con barba y anciano, va a perder almas si realmente Ricky va para abajo y ella va para arriba…
Ejemplares como esta señora que se autodenomina "Apóstol" me molestan. Me apestan como si fueran mofetas cada vez que abren la boca. Y me molestan tanto porque ella pertenece a un género que ha sido atacado fuertemente durante siglos, que ha luchado por la igualdad, que conoce el discrimen. Y ahora parece que tanta cirugía estética pagada por el hermoso diezmo de sus feligreses le ha afectado a su nivel de respeto (no tolerancia, porque la homosexualidad no debe ser algo que se “tolere”).
Este individuo hace que mucha gente sufra y se confunda, pensando que seguir una creencia o practicar la fe cristiana implica ver la homosexualidad como un mal, como algo negativo, como un pecado imperdonable. Esa visión destruye familias, relaciones, provoca odio entre las personas, ataques y asesinatos. Uno puede opinar, pero no juzgar. Y tú libertad empieza donde termina la de otro. Así que, Wanda Rolón, mientras no duerma en mi cama ni en la de Ricky, deje que nos acostemos con quien nos dé la gana, que amemos como nos dé la gana y que formemos nuestras familias con el ser humano que nos dé la gana.
Y señores, escribo esto porque, por sorprendente que parezca, este españolito ha visitado la iglesia (con minúsculas, porque lo que tiene de grande en tamaño lo tiene de pequeño en amor al prójimo) de Wanda Rolón. Fue en el año 2005, cuando vine de vacaciones y aún no me había establecido en Puerto Rico. Y me habían preparado emocionalmente, me habían intentado explicar lo que allí pasaba en el culto para que mi mente "eurocentrista" que sólo se había levantado contra las intransigencias católicas no se viera afectada entre desmayos y paralíticos caminando gracias al recibimiento del Espiritu Santo. Contarles esta experiencia completa podría aburrirles o sorprenderles, así que me planteo hacerlo en un futuro mejor que en este instante. Pero lo anecdótico de todo es que fui con cuatro personas más que son abiertamente homosexuales, que seguían a la señora Rolón con la fe ciega del ignorante que espera un milagro de sanación (una de ellas estaba enferma) y lo único que pude decir a mi salida fue: si lo que he visto es obra de Dios, es impresionante. Pero si no lo es, resulta más impresionante aún. El espectáculo musical y ritual que allí se forma no tiene nombre: ancianas bailando descontroladamente, gente viviendo un éxtasis espiritual, enfermos "sanándose", gente cayendo… No lo critico ni lo juzgo, porque es su forma de expresar o vivir su fe, pero resulta increíble desde mi perspectiva cómo la mente humana resulta manipulable hasta el punto de engañar la propia realidad del individuo. Allí, el que más dinero da, mejor se gana el cielo, más posibilidades tiene de vivir un milagro. Y si tú no eres capaz de vivirlo o sentirlo, es que no tienes suficiente fe o no eres digno de ello. Parece la historia del Retablo de las Maravillas de Cervantes o de El traje nuevo del Emperador, donde hay que ser digno para poder ver, y el que no ve jamás lo va a declarar en alto.
Entrar en diálogo con este tipo de líderes y seguidores raya el absurdo. Sus argumentos son poco concretos pero los tienen bien organizados y los creen a ciencia cierta, con tanta incondicionalidad que jamás van a abrir su mente a otro tipo de razonamiento. Es, literalmente, un lavado de cerebro. La manipulación entre los seres humanos me da pánico, porque si esta mujer mueve a sus masas a creer cualquier idea que ella tenga, ¿cómo no nos van a mover a los demás políticos, informadores, publicistas, medios o… blogueros?